30 m² donde nació mi creatividad 🎨🌿
Hay lugares que, aunque pequeños, contienen todo lo que somos. Para mí, esos 30 metros cuadrados en La Barceloneta fueron más que paredes y ventanas: fueron mi refugio, mi taller y mi mundo.
Fue allí donde empezó mi historia como creadora, donde cada trazo, cada color y cada objeto que tocaba me enseñaba algo sobre mí y sobre cómo quería expresarme. Ahí cabía todo: mi curiosidad, mis sueños, mis dudas… y poco a poco se llenó de libertad, pasión y creatividad.
En esos metros cuadrados aprendí que la creatividad no depende del tamaño del espacio, sino de lo que decidas llenar dentro de él. Cada rincón podía transformarse en un lienzo, un cuaderno de ideas, un laboratorio de experimentos emocionales y sensoriales.
Hoy esos 30 m² son la base de Slow Mind Art, un espacio donde cada actividad —talleres, catas, paseos o experiencias— nace de ese mismo principio: crear, explorar y sentir en profundidad, aunque sea en un lugar pequeño.
Porque la magia no está en el espacio que ocupas, sino en todo lo que puedes vivir y expresar dentro de él.